La payasa Pepa Plana estrena oficialmente con el Cirque du Soleil el 19 de abril en Montreal con el espectáculo «Amaluna». Pepa da la bienvenida al público y después realiza dos funciones: la primera, trata sobre la seducción y el enamoramiento entre dos payasas, una juega el rol de hombre y el otro de mujer, y la segunda es consecuencia de la seducción que es en parte, el embarazo y la payasa con muchos y muchos hijos. Plana ha firmado contrato de dos años y le parece que su período con el Cirque du Soleil terminará entonces. Aunque ha indicado que nunca se sabe y que disfruta mucho con la compañía, Pepa ha asegurado, en una entrevista con el ACN, que tiene ganas de volver y hacer sus propias aventuras.
A Plana le sorprendió mucho cuando le dijeron los representantes del Cirque du Soleil para que formara parte de un nuevo espectáculo que todavía no tenía nombre. Miembros del famoso circo habían seguido a Pepa y les había gustado su trabajo. Pepa fue en febrero del pasado año en Montreal y la «deslumbrar». Pero no aceptó en la primera de cambio porque, como ha dicho riendo, «tampoco tienes 20 años”.
Sin embargo, tenía claro que el proyecto le apetecía mucho: «Es la primera vez que el Cirque du Soleil hace un espectáculo marcadamente femenino con un 70% de las artistas mujeres». Así, se incorporó en enero de 2012 y el proceso de creación fue muy largo. En total son 53 artistas en pista. «Disfruto mucho al hacer un show de estas características cada día con 2.400 personas, es un regalo hacer reír a toda esa multitud».
‘Amaluna’ se inspira en ‘La Tormenta’ de William Shakespeare, éste es su punto de partida. La trama se sitúa en una isla de mujeres, donde se encuentra la celebración de la Miranda, que se hace mujer. Sin embargo, en la isla llega la tormenta y, con ella, los hombres. «Aquí comienza todo el lío», dijo Plana. Luego hay una historia de amor de Miranda y Romeo y se mezclan distintos personajes de Shakespeare.
Una payasa que habla catalán
Pepa habla muy poco en el espectáculo y lo hace en catalán. «Al principio les parecía muy raro porque creían que me inventaba una lengua y que medio mezclaba el francés, el castellano, el italiano y el portugués. Pensaban que hacía una mezcla de lenguas latinas», ha dicho la payasa sonriendo, que ha declarado que «en ningún momento ha habido ningún problema, sino al contrario».
De hecho, ha resaltado que las palabras que dicen los payasos deben traducirse cuando cambian de país, pero como ella ha empezado a decir las breves frases en catalán ya no las cambiarán. Hablar en catalán también le permite ver si existe entre el público algún catalán. Se da cuenta si existe entre el público alguna sonrisa fuera de tono cuando dice algo en lengua catalana.
El futuro de Pepa, para ver
Plana ha firmado con el Cirque du Soleil un contrato de dos años y le parece que su período con el circo acabará entonces. Aunque ha indicado que «nunca se sabe», Pepa ha asegurado que tiene «ganas de volver y hacer sus aventuras y jugar». La payasa considera que los ensayos son ya un flash con sus 12 horas maratonianas y con 150 personas trabajando. «Es una gran producción y un gran barco y sus medios para cualquier cosa son de ensueño. Con menos de la mitad no disfrutaríamos ni nada por poder hacer cosas en casa», aseguró. Pero ella no se deja encandilar porque «a veces las cosas más bonitas son las más simples y el público disfruta cuando hay verdad y sutilidad». Plana, asimismo, cree que es mucho más fácil hacer reír en un patio de butacas de 150 personas.
Admitió que lo que más le costó era unificar el lenguaje y aprender que no era su show sino «una herramienta que debía adaptarse al sistema». Plana ha dicho inicialmente, uno crea el número y en principio hay mucha libertad para hacer lo que quieres y propones y después vienen «los recortes».
La obra se estrenó en Montreal y recibió muy buenas críticas, según Pepa, y la sala se llena en cada representación. Ahora empezará un largo periplo de representaciones: Montreal, Quebec, Toronto, Vancouver, Seattle, Portland, Chicago… La gira ya está prevista hasta el año 2015. ¿Y en Europa? «Los espectáculos llegan a Europa cuando hace cinco o seis años rodando”.
Diari de Tarragona – Pere Francesc